Revista (g)astronomica

 

Sobre el verdadero origen de la epopeya

 

Queridas, Queridos,

 

Ulises y su banda estaban pesados, no solo por lo de las batallas, el guey amarrado como les contaba al mastil y los focos, perdon la cera embarrada en las orejaseso era administrable. El problema, como todos los problemas, estaba en resolver el rollo interior, y si, precisamente estoy hablando del estomago. Si ese wey, el Ulises, cuando se subio la primera vez morrito a una lanchita no guacareo, me cae que de ahi mas bien sale lo epico de su historia. Personalmente vomite todo el dia, no lo negare, cinco veces son pocas, a escondidas, dentro del cesto de la basura en la cocina. Fue mi via crusis. Me salvo un momento divertido : el momento en que Monsieura Albertina confirmo esta misma tarde la profecia de los cosos raros que flotan en el agua (il y a drôle des trucs dans l’eau !). Venian de tomar la siesta y mientras tanto yo habia aprovechado para una escala tecnica de segundo grado : hop la ! el capitan me confirmo despues que nuestro bano es automatico y el boton de la caca no interfiere con sus operaciones de desalojo. Con la garganta irritada, el estomago vacio y la cabeza dandome vueltas, no pude evitar la risa interna, mirando a lo lejos Monsieur Albertini chapotear, hacer el muertito y agitar las manecillas. Luego tuve que correr a la cocina para vaciar los parcos jugos gastricos y la risa que me quedaban. Leccion : ser italosuizo, tener siete barcos de carga, aparcar un yate en monaco y odiar a los arabes, son cosas que no te salvan de nadar en la mierda propia y en la de los demas, incluso en la exportada desde mexico como es el caso.

 

Un descubrimiento importante y a la vez de duelo nacional : el puto perro sabe nadar como los de las olimpiadas. Y lo peor viene despues, cuando escurriendo algas, el muy cabron se hace pasar por firulais jugueton y se revuelca vigorosamente contra el tapiz de la sala, valiendole una croqueta que aqui su servidor, por la manana, hubiese profesado religiosamente la aspiradora. De cualquier forma tampoco hay muchas piranas en la costa azul, con lo cual me restara encontrar un arpon en el cuarto de maquinas, o en el peor de los casos, darme un chapuzon con el cuchillo para el pan y aniquilar a Spuki en sigilo.

 

Regreso la calma, les escribo desde el puerto. No huele mucho a catorce de julio por aqui. Tal vez tenga que caminar doscientos metros para cruzar hacia Francia y encontrarme con los hombres terrestres ahogados, ironia del alcohol, celebrando, si mis lecciones de historia fueron buenas, la victoria de 4-1 de Francia sobre Brasil en el 98, y sin tener la menor idea, las veintiocho vueltas al sol de mi hermano Alberto Garrapatas.

 

Ya les dejo, esta vez mis ojos quieren dormir muchisimo y soniarles cerca, inclusive en este mismo naviro, iendonos todos de viaje en el mismo barco y en la misma mar, cosa que tanto me falta.

 

Baci baci como dicen algunos por aqui, pero de lejitos pa que no huelan mis aventuras tan de cerca,

 

El marinero, palido y anemico, Garrapatas

 

Pd. Estoy angustiado : mi capitan, gran fan de la pornografia y el sexo sado, se quiere navegar a la hijita Albertini, y al parecer ella tambien quiere jugar al capitan y la marinera perdidos en altamarpero hay un detalle : madmoiselle, a pesar de alcanzar el timbre, tiene sus quince. Siquiera fuera como la que tiene los 17 aun. Chale y yo pensaba que todos los locos estaban

encerrados solamente en las cocinas

 

 

Revista (g)astronomica